Seguir pedaleando

10 months ago  •  By  •  0 Comments

"Solita por el mundo sintiéndome volar no pierdo ni un segundo...hay tanto que mirar" CATHY CLARET (Solita por el mundo - Solita por el mundo 2015)

Uno nunca está perdido si busca la salida en el laberinto. Un día andaba así, como un Bítel a paso de cebra. Casi descalzo porque lo imposible es posible. Cruzaba desde el hospital donde pasaron cosas, la avenida es ancha pero sentí una melodía. La Guitarra. Me llamaba. La reconocí pero no la localizaba. La miré mejor, estaba cerca mío. Sentí mejor: Seguir viviendo sin tu amor. De repente se hizo más fuerte, giré la cabeza a la izquierda y vi un auto distinto a los demás. Y un tipo adentro que no era yo. Nos cruzamos con los ojos, hice un gesto simple y los dos sonreímos. Sinceramente, mucho. Mis ojos apuntaron al mañana y adelante cambiaban el semáforo. No pensé en correr a abrazar a un desconocido, bueno, no lo hice ahora que lo pienso.

Hace años, me escapé pedaleando con un libro sobre el Hombre Suburbano. Detalles que son la vida. Nutrientes que podés tocar. Aquellas letras ordenadas, ese bien que se hace mejor, tenía un mensaje indescriptible para nada encriptado. No era uno, tampoco un cero. Si acaso un boxitracio. Norberto me perdone, nunca lo sabrán. En mi humilde cabezón, la mejor biografía de Rock jamás escrita me salvó la vida como un rayo en cable a tierra. Aquella tarde encerrado volteamos el timón y todo hizo pumba.

Soñaba con conseguir el otro, el del otro. Ya sé, no digas nada. En esas enredaderas virtuales que a veces consiguen comunicar, le dije en joda a Sergio Marchi que tenía que hacer uno del Flaco, que se lo debía al país. Su respuesta me contundió, “yo no le debo nada al país”. Parecía una broma de ping pong pero solamente quería prender la mecha para alumbrar. Little did I know que la locomotora estaba en marcha. Aire de cromo que finalizaba vías. Paciencia, la mechita me explotó en la cara pero alcancé a ver el rastro de fuego desde el precipicio. Algo me trajo paz en aquel valle.

En el momento de salir impreso, casi consigo que un Ruido de Magia viajara a mis manos. Desde el mundo arjo no iba a llegar lanzándose al mar. Claro, yo estoy acá. Descubrí en la amazonía que observara un previo. Ese claro en el bosque me ayudó a ver el sol caliente. Pero si yo estaba en la selva para ser un hombre más, ya no hay dudas. Un amigo premium, un viaje inminente y pedí un favor como un premio para mi mente. En una semana, vino él: el que todos sabemos. No era mi amigo y tampoco traía el libro.

Leí hace tiempo que no coloques un libro hasta no terminarlo. Para mí, las escaleras siguen pero esta vez le hice caso en esa coyuntura. Por eso lo fotografié antes de la mitad: para no mirar atrás. Ver a Vilas, ese amigo que no está, son un cero uno de por cien con velas. Quizás a alguien le sirva para acercarse, no es vanidad, no es el infierno. A mí, sin desgranar un ápice con respeto, me ha dado vida. Tantas cosas juntas, tantas preguntas resueltas. Dos palabras: tenor y cure. Tanto amor de primavera, set monta un tanto y ganamos otro partido. Podemos besar la copa, quemarla y tirar el calefón después. Yo me quedo con esta biblia. La de los dioses que pisaron la tierra en zapatillas. Personas que no son deidades pero divinas brillan, alumbran, esclarecen.

El ritual se acompañaba al acabar de algunos discos, pero el jugo de tomate pedía hervor y desde El Globo las melodías simplemente se iban recordando. El brujo es el lector. Es una suerte, entendida como conjunto de causalidades, que sea oficial. Porque siempre dirán que no lo conocía o, peor, que son mentiras. Yo lo creo todo, para eso somos creadores. Todos fuimos…

Gracias Sergio, por traerme el libro desde Iowa City. Gracias Marchi, por escribir este diamante. Gracias Luis, por estar cerca de mí. Y a él, ese guerrero del imperio del Funk que es mi luz mi guía, lo animo a seguir creciendo y luchando. Esto será siempre así. Mejor.

Bueno, ¡Adelante, Rousseau!

 

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